Ultimamente estoy bastante asqueada con la sociedad en la que vivo. Con sus valores, sus inquietudes, sus prioridades y su dejadez. Cuanto más me muevo en el mundo virtual, menos me gusta, y más hago por tener una vida real; cultivar lo más preciado: el amor, la familia, y los amigos. El resto, mientras no me demuestren lo contrario, sobra.
Y es que en este mundo falta de todo, pero sobre todo, falta sentido de la responsabilidad. Dice Dalai Lama que en el nuevo mundo, este de la conexión y la mundialización, hacen falta crear instituciones para el bienestar social. Dice textualmente en su libro "conócete a tí mismo tal como eres realmente" lo siguiente: Dentro de cada nación, todo individuo debería gozar del derecho a alcanzar la felicidad, y entre las naciones debería existir la igual preocupación por el bienestar de todas ellas, incluso la más débil (...) los medios de comunicación, incluido internet, pueden contribuir sobremanera otorgando más cobertura a aquellos asuntos de interés humano que reflejan la unidad fundamental de la humanidad"
Pero no, internet sirve para que los frikis sean más frikis, los virtuosos del marketing sigan creando humo y aumenten ventas sin aumentar el valor de sus productos y servicios, y entre todos engordemos la burbuja de un bienestar ficitico gracias a las tecnologías...
Hoy he tomado el autobús con mi padre, que tiene una invalidez reconocida por el Estado. Lleva bastón, creo que es algo delator. ¿Cuántas personas se han levantado y han cedido su asiento? Pues sí, ninguna. Tres niñatos jugando a la Nintendo DS, una veinteañera con su iphone diciendo osea diez veces por minuto, y un virtuoso de su blackberry actualizando su perfil de facebook. Y mi padre, de piE. Esto es sólo un ejemplo. Si queréis otro día os cuento la cantidad de veces que han estado a punto de reventarme la cara en el metro los maquinavajas que no dejaron su asiento a los mayores. Eso sí, todos con su teléfono a todo volúmen para que todo el vagón disfrutemos de su adorable banda sonora.
Sinceramente, me cago en la puta tecnología que tan bien está siendo usada, y tanta educación y sostenibilidad nos ofrece a la humanidad.
¿Pero os habeís parado a pensar qué uso estamos dandole a lo que debería de MEJORAR nuestra calidad de vida, nuestro bienestar y nuestra cultura y servicio a los demás? A mí, de verdad, me gustaría preguntaros algo: vosotros, ¿para qué estais en este mundo? ¿qué legado tenéis pensado dejar? ¿por qué motivo queréis ser recordados? ¿En qué tipo de personas queréis convertiros y convertis a vuestros hijos, hermanos, padres?
Me revienta todo esto. Me revienta meterme en internet y ver la cantidad de chorradas que se inventa la gente, como se malgastan las energías en cosas inútiles para la sociedad, para el bienestar, para conseguir que la gente sea un poquito más feliz... Me revienta la gilipollez colectiva. Me dan ganas de tirar la toalla e irme a una isla desierta. Me parece estúpida la falta de autocrítica y me dan ganas de llorar y de decir muchas más verdades.
Pero algo dentro me dice que no me rinda, que en el fondo, al final del túnel, puede que algo cambie. Hace poco presenté un proyecto para conseguir algo de dinerillo, irme a Latino América, y con la excusa de hacer sesiones de formación y crear jornadas de networking, hacer que la gente le de unas vueltas a estos temas, saque conclusiones, tenga herramientas para mejorar su calidad de vida, sepa lo que se mueve en el mundo etc... y poder aportar mi granito de arena para hacer un mundo más habitable.
Creo que cometí un grave error: presentarme a un concurso que tenía que conseguir votos por Internet. Olvidé quiénes son los que no ceden el asiento. Esos son los amos de la nueva tecnología. A esa gente le importa una mierda hacer de este mundo un mundo mejor.






