09 noviembre, 2010

Lecciones de liderazgo by Felipe González.

Este domingo El País publicó una excelente entrevista a Felipe González.

Son muchas las reflexiones de calado e interés que se pueden encontrar en estas confesiones, pero he querido quedarme con lo que más me ha impresionado. La respuesta que el ex-presidente dio a la pregunta "cómo definiría el liderazgo". A continuación, breve resumen:

" Hay algunas características fundamentales: Una, no puede ser líder quién no tiene capacidad y/o sensibilidad, para hacerse cargo del estado de ánimo de otros. (...) Dos: no hay liderazgo si no cambias el estado de ánimo de los demás, de negativo a positivo o de positivo a más positivo, lo que comporta creer de verdad en el proyecto que ofreces, creer de la manera menos mercenaria posible porque te da más fuerza. (...) Tiene que ser un proyecto que le permita a la gente pensar que, aunque le pidas esfuerzos, ese esfuerzo tiene sentido (...) El arte de gobernar es algo más que la administración de las cosas."

Siguiendo estos parámetros, por 25 pesetas, nombres de líderes económicos, sociales, empresariales o políticos, que haya conocido:

07 noviembre, 2010

Un domingo cualquiera

Es cierto, lo amo.

Amo su frío incierto, sus botellines al sol. Su ceceo. Su horribles tatuajes marineros.


Amo sus calles estrechas, sus sin calles; su hiriente parsimonia del reloj.
Adoro la farola que no alumbra. El silencio roto por fichas de dominó. La tinta que corre y reserva mesas con manteles de papel.

Amo el ensender de su sigarro; sí sigarillo. Cigarro es para los "otros", los que no usan calcentines subidos y tapan pantorillas de seca piel. Ésa que se alarga, coloca la boina y enciende la palabra expirando profundo toser.

Amo su hiriente calma. Su graznido a lo lejos. Sus hogares tendidos al sol.

Amo su reptar y su respirar. Su arrastrar de vidas gastadas hundidas y reflotadas. Amo su soledad porque es acompañada. Nada que ver con la mía que apenas ve ladrillos filtrando heridas.

Amo la plata que envuelve el color. El plomizo que nos tapa y me pone guapa.
El sol que me camufla y me deja ser paisaje.

El paisaje que para. Que quieta. Que se queja de no ser más que eso, paraje de vertidos deseos.

Amo el deseo escurrido. Amo lo que hay entre el más y el menos. Lo que cabe entre ésto y aquello. Lo que empieza en la punta de mis dedos.

Lo que se va y no vuelve. Amo el instante que separa los labios. Sí, lo amo. Amo este lugar.

Amo, y ensancho el alma.

01 noviembre, 2010

Sin emoción, no se aprende.


Me gustaría hacer una pregunta, pero por favor, no busques en google si no sabes la respuesta. Simplemente di "no tengo ni idea" Y si no la sabes, pregúntale a tu madre/padre/abuelo/a. NO A GOOGLE!

¿Tus padres nacieron entre el 1940 y 1955 (más o menos)? Si es así, la pregunta es:


¿Sabes lo que era un "Galli Mainini"?


Sólo se puede responder afirmativamente a esta pregunta si en casa habéis cultivado el aprendizaje narrativo. Sí, eso de adquirir conocimiento porque los mayores te cuentan historias; aprender de la experiencia pasada, que a su vez, viene asociada a un recuerdo, una emoción... Qué sórdido ¿verdad?

Difiero, mucho, de lo que últimamente se ha dicho sobre aprendizaje y tecnología. El otro día, escuché a algún que otro ponente en el Global Education Forum decir que los estudiantes utilizan herramientas del Siglo XXI durante la mayor parte del día, y cuando vuelven a la escuela utilizan herramientas del Siglo XIX.

Desconozco cuando nació la confección de mi cerebro (la única herramienta con la que cuento para transformar conocimiento en comprensión y aprendizaje). Creo que fue hace unos 200.000 millones de años. Evoluciona significativamente cada 40 millones de años más o menos. El cacharrito con el que escribo este post será obsoleto en 12 meses. ¿Me estoy explicando?

Es decir, la herramienta no del siglo pasado, si no de la era pasada, la llevamos dentro, no es culpa del Estado o del Sistema.

La innovación en los sistemas de aprendizaje no dependen de la tecnología aplicada, sino de la experiencia sensorial que provoca dicha tecnología. Esto supone que si queremos hablar de innovación en el aprendizaje, debemos volver al origen de los sistemas de aprendizaje cognitivo, y entender que las herramientas o metodologías deben ir destinadas a proporcionar experiencias vitales. Emociones asociadas a conocimiento. Emociones asociadas a "eurekas". Emociones. Emociones. Emociones.

Cosas que nuestro cerebro primitivo tenga capacidad para retener. Y, hasta dentro de unos 40 millones de años, sólo podemos retener y aprender de aquello que nuestro cerebro puede asociar una emoción. Lo dije en Innosfera, lo defenderé en cualquier foro, lo diré hasta que me muera.

El otro día, comiendo con Anita y Humberto, me hablaron de una metodología de aprendizaje realmente innovadora que no utiliza cacharros, ni cosas de 3 siglas... Es un proyecto finlandés llamado Team Academy. En Euskadi se está haciendo algo parecido. La idea es simple: sales del instituto (edad de cerebro casi reptiniano y receptivo) y en vez de ir a la universidad, te vas a una academia donde deberás, junto con 20 personas que no conoces, montar un negocio para que en 3 años, hayáis facturado lo suficiente para poder iros a dar la vuelta al mundo.

No hay temarios. No hay contenidos. No hay profesores. Hay mentores que guían. No hay aulas, el edificio se alquila a las "empresas" para que tengan una sede social donde reunirse y recibir a clientes. Experiencia, emprendimiento... emociones. Por algo Finlandia es como es.

Con un poco de suerte, en enero me voy a conocer este lugar y su metodología. Con un poco de suerte, centramos el tiro. Abrimos el foro a la experiencia. Con un poco de suerte, le preguntarás a tu madre que era un Galli Mainini.